El Tejo, el árbol sagrado celta

  • Posted on: 14 February 2013
  • By: Elsa
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El Tejo; árbol sagrado. 'taxus baccata'. Árbol conífero de crecimiento muy lento, puede llegar a vivir más de mil años. Probáblemente debido a esta extraordinaria longevidad, los pueblos celtas lo tenían como el icóno de inmortalidad y era considerado un árbol sagrado. Quizás por ese significado sagrado y místico en cultos paganos precristianos encontramos en ocasiones, como símbolo de transcendencia de la muerte, un tejo cerca de un cementerio o una iglesia cristiana, como aquel de Santa María de Lebeña, que sucumbió a la fuerza de un temporal en el año 2007.

Su hábitat son los suelos calizos, zonas muy húmedas y montañosas, beneficiándose de las aguas que llegan condensadas del mar. La madera es muy apreciada, los pueblos cántabros la usaban para hacer sus arcos y armas de guerra. Todas las partes del árbol contienen una sustancia tóxica llamada taxina, que en dosis elevadas es mortal, excepto la carne roja de las bayas. Pero también se sabe de las propiedades curativas de este árbol, empleado hace miles de años como antídoto de mnordeduras de serpiente, y en el siglo XVIII también se usaba para el reúma y la malaria.

Quizás este árbol sea el que más historia nos pueda explicar de Liébana y las cruentas guerras que protagonizaban los cántabros en estas tierras tan escarpadas y duras que hicieron del cántabro un guerrero admirado por su bravura.

Algunos autores antigüos así lo han manifestado. Encontramos un relato de Silio Itálico (Púnica, III, 326-331) que describe claramente el carácter de este pueblo:

“Cantaber ante omnes hiemisque, aestusque, famisque invictus palmamque ex omni ferre labore. Mirus amor populo; cum pigra incanuit aetas, imbelles iam dudum annos pervetere taxo. Nec vitam sine Marte pati, quippe omnis in armis lucis causa sita et damnatum vivere paci”

“El cántabro, invencible ante el frío, el calor y el hambre, se lleva antes que nadie la palma en toda clase de trabajos. ¡Admirable amor a su pueblo!: cuando la inútil edad senil comienza a encanecerle, pone fin a sus años, ya no aptos para la guerra, envenenándose con el tejo. Para él es imposible vivir sin la guerra, pues toda la razón de su vida la pone en las armas, considerando un castigo vivir para la paz".

Y es que los cántabros en caso de que su jefe muriera, todos los guerreros entregaban su vida envenenándose con la ingesta de hojas de tejo. También sacrificaban a los ancianos que ya no podían empuñar armas para ir a las guerras. Los cántabros no concebían la vida sin la guerra.

Del tejo sacaban la madera para fabricar los arcos y el veneno para utilizarlo también con sus enemigos.

Los tejos son protegidos y conservados, ya que estuvo al borde de la extinción. Son monumentos de la naturaleza que tienen un significado muy especial para los cántabros ligados siempre a su historia y leyendas.

En Liébana quizás el más emblemático fue el Tejo de Lebeña, caído en la primavera de 2007. Un ventarrón lo derribó antes de tiempo. Los malos tratos de sus "cuidadores" lo avejentaron prematuramente.

+43° 12' 55.06", -4° 35' 25.36"
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El Valle de Liébana, en los Picos de Europa