El Lignum Crucis y el Año Santo

  • Posted on: 14 February 2013
  • By: Elsa
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Cuenta la tradición, corroborada en parte, que hacia finales del sigo III o principios del IV fue Santa Elena quien en el Monte del Calvario encontró tres cruces. Se habían producido hechos milagrosos, como la resurrección de un muerto al ponerle en contacto con una de las cruces. Se identificó esta cruz como aquella donde había sido crucificado Jesús. Santa Elena troceó en tres partes la madera; una parte se la envió a su hijo el Emperador Constantino, otra fue enviada a Roma y el tercer trozo, que pertenecía al brazo izquierdo de la Cruz, se quedó en Jerusalén.

Debido a los continuos saqueos a la Ciudad Santa y a la amenaza de los persas y judíos Santo Toribio de Astorga pide permiso a León I para traer la reliquia a un lugar más seguro. Así es como llega a Astorga y allí permanecerá hasta el siglo VIII, cuando la invasión árabe obliga a buscar otro refugio para la reliquia. Se decide entonces traerla al Monasterio de San Martín de Turieno (después llamado de Santo Toribio de Liébana), ya que Liébana , dada su peculiar situación y geomorfología era territorio liberado e infranqueable ya para los árabes. Hacia el año 750 el propio Rey Alfonso I el Católico, encabeza la comitiva que hará el traslado de la reliquia junto con los restos de Santo Toribio de Astorga, que descansarán en dicho monasterio.

A mediados del siglo XVI la madera fue troceada en dos fragmentos alargados y estrechos incrustados en un relicario con forma de cruz de plata dorada probablemente también de la misma época, que sufrió varias reformas posteriores.

Es el mayor trozo de madera de la Santa Cruz que se conserva en el mundo. En 1958 un examen del Instituto Forestal de Investigaciones de Madrid dictamina que la madera pertenece a un ciprés muy abundante en Palestina y que su antigüedad es de más o menos 2.000 años.

Las medidas son de 635 mm en vertical y 393 el horizontal, con un grosor de de 38 mm

Año Santo; Año Jubilar

En el siglo XVI los Papas Julio II y León X conceden el Jubileo dada la devoción a esta reliquia. Se celebraría entonces durante los siete días posteriores a la festividad de Santo Toribio si ésta coincidía en domingo. Pero en 1967, Pablo VI amplió el periodo jubilar a un año.

La Iglesia Católica celebra solamente cinco años santos jubilares: Roma, Jerusalén, Santiago de Compostela, Caravaca de la Cruz y Santo Toribio de Liébana.

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