Iglesia Santa María de Lebeña

  • Posted on: 18 February 2013
  • By: Elsa
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En el pueblo de Lebeña, finalizando el Desfiladero de la Hermida a su entrada al Valle de Liébana, encontramos uno de los monumentos más viejos del pasado cristiano de Cantabria; la iglesia mozárabe de Santa María de Lebeña del s. X.

HIstoria: Fue mandada edificar hacia el año 925 por los condes de Liébana Don Alfonso y Doña Justa. Cuenta la historia que el conde tenía intención de apoderarse de las reliquias de Santo Toribio, que estaban en el Monasterio de San Martín de Turieno (hoy Monasterio de Santo Toribio de Liébana) y traerlas a Lebeña, custodiadas por los monjes, que se oponían al traslado de éstas a la ermita de San Román de Lebeña. Los montes alegaban que esta ermita era demasiado humilde para albergar tales tesoros, y fue entonces cuando el conde, costeando junto con su mujer todos los gastos que atañían las obras, mandó construir la iglesia de Santa María de Lebeña para darles un mejor descanso. Pero una vez construida la iglesia, los monjes seguían negándose en el empeño del conde, y éste mandó ir a robar, al monasterio, el cuerpo del Santo a 50 hombres que derribaron la bóveda del enterramiento y, fue entonces cuando se produjo el milagro; los hombres quedaron ciegos y el conde, como arrepentimiento ofreció cuanto poseía en Liébana a Santo Toribio, incluida la iglesia que había construido para él, y según la leyenda recuperaron la vista al redimir sus pecados

En 1187, dos siglos después, el rey Alfonso VIII donó la iglesia de Lebeña al abad del monasterio benedictino de San Salvador de Oña, En algún momento la iglesia pasó a ser de la corona, al tratarse de una fundación condal.

Desde el siglo XI y hasta el siglo XVI, en que se convierte en parroquia, está bajo la dependencia del abad de Santo Toribio cobrando diezmo y recibiendo donaciones de tierras y viñas, que suponían la principal riqueza agrícola de la época.
En el siglo XVI, al menos desde 1510, tras varios pleitos los vecinos ya consiguen terminar con el pago del diezmo y, es entonces cuando pasó a ser una parroquia autónoma, hasta nuestros días.

Arquitectura: Iglesia mozárabe del s.X. Tanto el pórtico como la torre son añadidos de los siglos XVIII y XIX. El templo rectangular (16 metros de largo y 12 de ancho) carece de fachada y contrafuertes. Tiene tres naves, la central ligeramente más ancha, separados por pilares compuestos de núcleo cuadrado y columnas adosadas, que sujetan arcos de herradura, típicamente mozárabes, sobre capiteles corintios con collarino sogueado doble de tipo asturiano. En la cabecera los arcos son de medio punto, de influencia asturiana. La cubierta de la iglesia está compuesta por bóvedas de cañón, que en la nave central y en el ábside son longitudinales, y transversales en las naves laterales.

Viendo el conjunto del monumento se advierte que esta construcción mozárabe tiene grandes influencias de la arquitectura asturiana, por ejemplo la cabecera plana de triple ábside, como se observa también en la iglesia de Oviedo de San Miguel de Lillo. Del arte hispanomusulmán se aprecian los arcos de herradura califal y aleros con modillones de rollo. La iglesia de Lebenã supuso una clara aportación al románico con esos pilares compuestos.

En el interior de la iglesia, en el frontal del altar, existe una gran losa que fue descubierta al arreglar el suelo en los años sesenta. Pudiera tratarse de una antigua estela celta que muestra una insinuada cruz esvástica en el centro rodeados por 6 rosetas decoradas. Fue descubierta al realizarse unas obras en el suelo en los años sesenta. Estaba boca abajo, ya que quizás mantenía ocultos los símbolos paganos y precristianos que, datando de la misma época de la construcción del templo, coexistían con las creencias cristianas, como así lo atestiguaba la presencia del tejo, árbol sagrado de los celtas, al lado sur del edificio, que desgraciadamente en el año 2007, sucumbió a los efectos de un fuerte temporal. También un olivo fue plantado al norte, dedicado a los orígenes de la condesa andaluza.

El retablo barroco del s. XVIII guarda en su hornacina central la talla en madera de la Virgen de Belén; así se conoce a las vírgenes que están dando el pecho al Niño. También llamada Virgen de la Buena Leche, esta talla del s. XV muestra las bellas formas del arte flamenco. Fue sustituida en el año 1994 por una copia.

Los otros dos retablos, dedicados a San Roque y a Santa Cecilia son de estilo renacentista y existe en la nave de la epístola otro retablo, dedicado a la Virgen del Rosario, con San Antón y el Niño Jesús, de finales del s. XVIII.

Santa María de Lebeña fue declarada Monumento Nacional en 1893.
Convertida hoy en uno de los lugares más visitados de la inagotable comarca lebaniega.

+43° 12' 55.06", -4° 35' 25.36"
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